El alcalde Torres apuesta por la educación de los jóvenes como la vía para hacer respetar las ordenanzas en tenencia de animales

Un animal de compañía no es un juguete ni mucho menos y representa una responsabilidad importante para sus propietarios. Esta es la idea con la que los miembros de la Fundación Natura Parc y el Ayuntamiento de Inca han montado una campaña de concienciación entre la población escolar de la ciudad.

Los miembros de Natura Park realizan charlas en las escuelas de Inca en una actividad en la que han participado ya más de 600 niños de cinco centros diferentes. Estas charlas llegan ahora en un momento muy oportuno dado que suele ser habitual que muchos niños pidan como regalo una mascota y deben saber que no se trata de un juguete.

El alcalde, Rafel Torres y la concejala de Medio Ambiente, Rosa Tarragó han visitado hoy el colegio Santo Tomás de Aquino donde finaliza la primera parte de la campaña para el presente curso antes de las vacaciones navideñas.

El alcalde, Rafel Torres, ha agradecido la labor de los miembros de Natura Park destacando que sólo con la educación de los más jóvenes podremos conseguir un mayor respeto a los derechos de los animales y también a las ordenanzas municipales en materia de convivencia.

Torres ha recalcado que desde el ayuntamiento estamos encima del cumplimiento de las ordenanzas y vigilam especialmente la tenencia de perros de razas peligrosas, los hacemos identificar y también sobre el comportamiento en la vía pública.

Según ha explicado el alcalde, “a causa de una minoría de ciudadanos existe un problema de limpieza y salubridad en algunos puntos con los excrementos de perros y lo estamos solucionando. Hemos impuesto 12 multas por no recoger los excrementos de perros … son de 300 euros y si se paga todo de una reducida a 150 euros “.

El problema en estos casos es que para multar tienes que encontrar al responsable de la mascota.

También se han puesto sanciones por tener un perro de raza potencialmente peligrosa sin licencia. La multa es muy elevada de 2.300 euros y se suele retirar si el propietario saca todos los permisos correspondientes.

Desde el Ayuntamiento se considera que las multas no son la solución sino la educación y concienciación en el respeto de las normas de convivencia y en la necesidad de cuidar todos juntos de la ciudad.

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